Ciudad de Buenos Aires, 15 de marzo de 2017.- El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable busca potenciar el valor de la biodiversidad en políticas, programas y planes desarrollados a lo largo del país. Es por esto que el ministro Sergio Bergman lanzó el Plan de Acción 2016-2020 de la Estrategia Nacional de Biodiversidad, en el marco del seminario “Reducción de riesgos de desastres basada en ecosistemas: el rol de la biodiversidad”, dictado en conjunto con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Bergman aseguró en su intervención: “Un ambiente sano y equilibrado, vinculado a la biodiversidad, es fundamental como derecho humano pero también es nuestra responsabilidad asegurar que lo podamos preservar y recuperar”. Además, afirmó en relación a aspectos centrales de la lucha contra el cambio climático: “Junto con mitigación y adaptación, tenemos que asumir los riesgos de la vulnerabilidad. Porque en términos de la vulnerabilidad no solamente está la fragilidad de las especies y la biodiversidad sino, justamente, la posibilidad de la vida humana. Cuando uno degrada el ambiente degrada lo humano y los que menos tiene están postergados, están ignorados en el mapa y son los primeros que pierden todo. Eso, de alguna manera, forma parte de algo que tenemos que revertir”.

La actualización de la estrategia es producto de un proceso de trabajo participativo, realizado con distintos sectores y jurisdicciones, en el ámbito la Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización de la Diversidad Biológica (CONADIBIO), de la que el Ministerio de Ambiente forma parte.

En relación con esto, el secretario de Política Ambiental, Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, Diego Moreno, quien también participó de la jornada, destacó “los consensos, diálogos y discusiones que se fueron logrando”. Y aseguró que “este año uno de los principales focos de trabajo será el desarrollo de una estrategia nacional de adaptación al cambio climático”. Explicó asimismo que se trata de puntos que “se tocan temáticamente, en lo que respecta a la biodiversidad y a la necesidad de considerar la conservación y el manejo integral de los ecosistemas con la adaptación y la gestión de riesgo de las cuestiones vinculadas a elementos climáticos”. Finalmente, agregó: “Se debe trabajar sobre todo en la planificación de políticas que sean más efectivas y eficiente para llevar soluciones a las situaciones que tenemos hoy, que nos afectan no solo en los aspectos ambientales sino también con fuertes implicancias en cuestiones sociales y económicas también”.

Un dato a destacar es que Argentina es uno de los países que presenta mayor riqueza en biodiversidad a nivel mundial, lo que se comprueba por el gran número de especies de antrópodos (111.000), plantas vasculares (10.006),  aves (1.002), peces continentales (500), peces marinos (478), reptiles (406), mamíferos (385) y anfibios (175). Además, los ecosistemas contribuyen a reducir el riesgo de desastres de distintas maneras. Por ejemplo, los humedales, los bosques y los sistemas costeros pueden actuar como barreras naturales o amortiguar los efectos de inundaciones, sequías, la erosión costera, etc. La pérdida del hábitat y la fragmentación de los ecosistemas son las principales amenazas para la conservación de la biodiversidad, que presta servicios ecosistémicos valiosos para el bienestar humano.  

Para dar respuesta a estas amenazas, la Estrategia Nacional sobre la Biodiversidad, mediante el Plan de Acción 2016-2020, constituye una política de Estado que la Argentina establece para la conservación y uso sustentable de su biodiversidad y la distribución justa y equitativa de sus beneficios. La estrategia está formulada sobre la base de 9 ejes prioritarios, desarrollados para orientar acciones, normativas y procedimientos.

El primer eje es “conservación y uso sustentable de la biodiversidad”, el que incluye también una perspectiva de paisaje. Otro lineamiento está referido al “conocimiento y gestión de la información sobre la biodiversidad”, que fomenta la vinculación y el intercambio de datos entre instituciones de investigación y académicas con áreas de gestión ambiental. El tercer eje trabaja sobre “conciencia, divulgación y educación sobre la biodiversidad” y apunta a aumentar la valoración positiva y responsable de la sociedad sobre su conservación y uso sustentable. El siguiente lineamiento está dedicado a “prácticas productivas y de consumo sustentables, que establece acciones para lograr sistemas productivos sustentables. El quinto eje es “recursos genéticos”, que establece la generación de consensos vinculados al tema del patrimonio genético para llevar adelante políticas y proyectos de manera articulada. Luego, “valoración de la biodiversidad” brinda herramientas para mejorar su gestión, en tanto “ prevención, control y fiscalización de la biodiversidad”, promueve la coordinación necesaria para cumplir con su conservación. Los últimos dos ejes son “coordinación interinstitucional e intersectorial”, que propone la integración de la biodiversidad como tema de políticas públicas en todos los organismos del Estado; y finalmente “cooperación internacional”, que propone la promoción de mecanismos de articulación para políticas regionales entre países de América del Sur.

El encuentro que fue marco de la presentación tuvo como objetivo generar un espacio para ampliar los conocimientos y promover el intercambio de experiencias entre múltiples actores sobre los enfoques basados en ecosistemas para la reducción de riesgos de desastres. También participaron Javier García Espil, director Nacional de Biodiversidad y Recursos Hídricos de la cartera de Ambiente; Arturo Mora y Ana di Pangracio, de UICN; y representantes de organizaciones de la sociedad civil, universidades y otros ministerios y organismos públicos.